El Retiro

Dirección: Pancar S/N - Llanes
Teléfono:  985 400 240



Recomendaciones: Menú Degustación


Web: http://www.elretirollanes.es/
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Calidad: 5/5
Precio: 100€


Comentarios: Por fin pudimos probar la última Estrella Michelín en llegar a Asturies (esperemos que no sea la última y que este año caiga alguna más).

Situado en Pancar, un pueblín muy cerca de Llanes, en una antigua casona asturiana preciosa completamente rehabilitada. Tiene un parking propio un poco más adelante de la casa. Se entra por la parte antigua del chigre-tienda que regentaba su familia y que, tras la reforma, sirve para recibir a los clientes.


Consta de dos comedores grandes, con mesas amplias y cómodas, suficientemente espaciadas para comer tranquilamente, y con sendas chimeneas en la pared que ayudan mucho a crear ambiente. Además, tienen un comedor privado para 6 personas. Servicio rápido y atento.

Tienen carta y dos menús degustación, uno tradicional, más corto, por 45€ y el completo, por 85€. Este último fue el que probamos.


Carta amplia de vinos, donde, POR FIN, encontramos en la primera página todas las referencias asturianas: vino, cerveza y sidra. Muy bien por ellos.

Comenzamos con los aperitivos:


Cono de quesos asturianos con manzana y membrillo. Crujiente con una combinación clásica, pero muy efectiva, dentro de la gastronomía asturiana. El queso muy suave. Muy rico. 

Croqueta cremosa de jamón. Sin foto. Sabemos que Ricardo trabajó en Casa Marcial. Así que imaginaos cómo estaban. Dos croquetas, una por persona. Deliciosas.  


Mantequilla Casera. Muy suave y cremosa. Nos encantó. 


Chorizo Casero. No conocemos la procedencia, pero nos supo a gloria. Además, entre tanto plato "elaborado" siempre viene bien una vuelta a lo más sencillo (y rico) de la vida.

Torto, verduras asadas y bocarte en vinagre. Otra foto que se me escapó. Para tomar de un bocao (o dos). Muy rico. Gana el bocarte en sabor. 


Bloody Mary con berberechos.
 Combinación refrescante para tomar con cuchara. Templada. 


Y para acompañarlos, el nuevo aperitivo de Sidra del Llagar Panizales Viesk, del que ya os hablamos aquí. Buenísimo  con el toque de naranja y limón. Tenéis que probarlo. 


Ostra con manzana, albahaca, limón verde y granizado de apio.
 Un granizado estupendo, quizás demasiado frío para la integración del plato. Los contrastes en la boca son una gozada, y además gana la manzana y el pepino. Nos cuenta Ricardo que las ostras son francesas, un producto con un sabor más esuave y que al no predominar tanto, hace que pueda combinarlo con más sabores.


Berberecho en escabeche de perdiz, algas y brotes marinos.
 Viene acompañado de distintas algas que es un placer probar por separado para probar sus sabores. Como nos vieron hacerlo, nos traen una Hoja de Mar aparte para que la probemos, y sí, tiene un ligero regusto a otras. Muy rico el plato. 


Consomé de boletus, cebolleta y calamar.
 Explosión de texturas, sabores (y colores). El caldo espectacular. Mezcla de tierra y mar en perfecta armonía. 


Guiso de oreja asturcelta con carabinero en dos servicios. Una maravilla de plato. El sabor del carabinero con la textura de la oreja va espectacular. Son estas combinaciones raras que o encajan o son un fracaso, y ésta encajó perfectamente. Además, la salsa de la oreja es una maravilla. Nos encantó. 


Además nos traen la cabeza del carabinero para que nos acabamos de relamer. Buenísima. 


Foie-gras asado con lentejas, anguila y ajo negro.
Gana el caldo de lenteja, que está buenísimo. Lleva unas esferas de vinagre de módena, la anguila ahumada que con la base de foie está espectacular. Uno de los favoritos de la comida. Maravilloso. 


Ostra caliente con guiso de callos de bacalao al curry.
Otro de los favoritos de la comida. La mezcla de texturas de la ostra con el crujiente de la corteza queda genial. Además tiene un toque picante que le va genial al plato. Muy bueno. 


Como a Laura le sientan mal las ostras, le trajeron un Salmonete en Salsa de su propia Espina. Y ya sabéis que si el salmonete es bueno, no hace falta más ... y éste lo estaba. 


Pierna de ciervo bañada en salsa de anchoa y en su propio jugo.
 Un plato mas contundente, con un ciervo que predomina, pero que contrasta genial con la salsa de la anchoa. La carne, por cierto, tiernísima. Dos bocaos, pan, y a disfrutar. 


Codorniz asada con ravioli de caza, apionabo y kalamata.
 Otro plato genial. La codorniz muy suave, con sabor, pero que complementa. El ravioli simplemente genial, nos encantó. Otro platazo. 

A continuación los postres. Fue quizá la parte que menos nos sorprendió de toda la comida. 

Crema de manzanas asadas, yogurth, pan de especias y manzana cocida.
 Sin foto. Combinación de manzana asada y helao de yogur. Lo único que nos sobra fue el cilantro. El helao de yogur buenísimo. 


Esponja de chocolate y café.
 Espuma de tiramisú y crema de avellana. Es como volver a la infancia. Muy rico.


Para beber, nos quedamos con la maravilla de Sidra Brut Nature Reserva Práu Monga. Si nos seguís, ya la conocéis de sobra, y si no, ya estáis tardando en probarla. Es fina, elegante, va genial con entrantes y pescados; y se mostró a gran nivel con las carnes. Además, al tener menos alcohol que un vino, cuando vimos a los "amigos" en la rotonda de Llanes no hubo problema.


Con los cafés, nos traen unos Dulces de Sobremesa, muy ricos. Un Financier de Almendra, Galleta de Frutos Secos y Bizcocho de Chocolate. Muy ricos.


El precio del menú son 85€. Con la Sidra (17€) y cafés y demás, pagamos unos 100€ por cabeza. Tomamos el menú caro, pero no os penséis que los precios del restaurante son así, tienen carta donde podéis confeccionaros la comida que queráis.


Esta nueva generación de cocineros no son una inversión de futuro, ya son una realidad. Ricardo González Sotres tiene tan sólo 31 años, ya anduvo cocinando por varios estrellas michelines de España y regresó a su Pancar a hacerse cargo del negocio familiar. Lo reformó, actualizó su cocina sin perder sus orígenes y combina a la perfección cocina tradicional asturiana con la cocina más innovadora.


Hubo platos que nos enamoraron más que otros, incluso alguna detalle a mejorar, pero el nivel de la comida fue altísimo y salimos con esa sensación que te deja un local cuando ya estás contando los días para volver a seguir probando cosas nuevas.

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