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Nueva Visita: Casa Jamallo



Dirección: Bárzana - Quirós
Teléfono: 985 768 133




Precio: 25€


Comentarios: Volvimos a uno de los templos de la cocina asturiana. En Bárzana, capital de Quirós, se encuentra Casa Jamallo, famosa por sus platos tradicionales. Edificio enorme en medio de la carretera que atraviesa el pueblo, tiene 4 plantas, e incluso un hórreo en la parte de abajo donde es una maravilla tomar una botellina de sidra.


Zona de barra, y mesas para tomar algo, y en el piso de arriba un par de salones grandes, con mesas espaciadas y una cristalera desde la que perderse con las vistas. Decoración muy cuidada en piedra y madera.


Las escaleras de madera, son una pasada.

Comimos un poco de todo para probar distintas cosas, aunque si vas allí, no puedes perdonar el Pote de Castañas, que cuesta encontrarlo en otros sitios, y es típico de otras épocas de economía de subsistencia pero que no eximía de elaborar un plato delicioso.


Empezamos por el Pote de Castañas. Una maravilla. Tira a dulce, pero compensa con el compangu. A mí me encanta.


Pote Asturianu. Uno de los mejores que podéis probar. Perfecto.


Fabada. Muy buena, pero pelín mejor el pote.


Y una Ensalada Mixta. Enorme.


Viendo lo visto, casi ni pedimos segundos, pero nos animamos con un Solomillo de Ternera. Muy bueno, carne tierna y al punto perfecta. Con patatas, de verdad, pimientos y ensalada.


Y otro de los platos estrellas de la casa, Jabalí. Maravilloso.


Pero no nos quedamos ahí, probamos su Arroz con Leche. Realmente bueno.


Y su tarta Garrucha. Garrulla en asturianu es un conjunto de frutos secos, y en asturiano occidental, la grafía perfecta para escribirlo sería Garuḷḷa, y pronunciado, casi como si fuera Garrucha. De ahí el nombre de la tarta. Lleva avellanas, nueces y castañas. Una base de miel, huevos y pasta quebrada. Es contundente, pero está buenísima.


Un templo que no falla. 


2 comentarios

Ana Fernández dijo...

Vamos cada dos años o así, y este sitio se merece más visitas. La última vez, el año pasado, un finde de primavera que coincidió que hizo bastante calor, más del que se esperaba, lo cual hizo que las vistas del sitio fueran aún más impresionantes.
También hemos ido con nevada sorpresa, porque nos contaban los del restaurante que ahí tienen como un microclima más invernal, fue en marzo de 2018.
La comida nunca defrauda, sobre todo el plato estrella, el pote de castañas. Como nos sobró bastante, nos pusieron el resto para llevar (y daba para otras dos raciones más).
Siempre vemos bastantes turistas en el pueblo y no me extraña.

Queremos volver este finde, que esta semana hace bastante frío y se agradece este tipo de comida (no es comida en la que pienses en verano).
Quien no lo conozca, que lo haga, porque nunca defrauda.

David Castañón dijo...

Completamente de acuerdo!
Gracias por comentar, Ana!