Alenda

Dirección: Castiellu de Seloriu - Villaviciosa
Teléfono: 676 517 632


Calidad: 4/5
Precio: 90€


Instagram: [@alendarestaurante] https://www.instagram.com/alendarestaurante/


Comentarios: Alendar, en lengua asturiana significa respirar, también echar el aliento, y en su última acepción, significa parar para descansar en una actividad o trabajo, o sea, literalmente, cobrar aliento. 


Y el nombre me parece una perfecta definición de lo que te encontrarás en Alenda, el restaurante que está en una casa a pie de carretera entre la Villa y Colunga. Al entrar, se respira paz, cuando te recibe Lola con su sonrisa, sabes que todo va a ir bien; y cuando te despides después de probar todo lo que Iñaki cocina, sabes que durante todo el tiempo que alendaste (respiraste) n'Alenda, tamién alendaste (descansaste) y pagó la pena la visita.  

Entrada amplia en el restaurante con mesa recibidor y una puerta de acceso a los baños. 


Tras subir un escalón, accedes a un comedor, en forma de L, pocas mesas, espaciadas, y con toda la decoración muy cuidada. Se respira paz. 

Comimos dos personas, y comimos el menú largo, Rodiles. A 81€. Tienen otro más corto, Castiello, a 65€. 


Comenzamos con los aperitivos, Croqueta de Jamón. Escuela Manzano, muy rica, casi líquida, suave de sabor. Y Niñoyaki de Crema de Gamonéu del Valle. Con membrillo y flores de su propio huerto. Contrasta muy bien el membrillo con el gamonéu. Rico.


Royal de Algas y Huerta. Lola e Iñaki mantienen su propia huerta, en la que se basa gran parte de su cocina, y este plato es una buena representación. De base, una  panacota de algas, con un aliño, por encima, brotes de guisantes, flores, salicornias, fresa ... Con un helao de hierbas y mostaza. Muy refrescante, pero también por el aliño, que va muy bien de acidez.


Calamar, Cebolla y Levadura.  Tallarín de calamar, con un guiso de calamar y espuma de levadura. Un plato arriesgao, distinto, con juego de texturas, y acidez. A mí no me enamora. Nos traen pan de masa madre y de aceite de oliva, de Formientu. 


Agnolotti de Jabalí. Los agnolotti son una pasta rellena tradicional de la zona del Piamonte, que rellenan con jabalí. Caldo del propio jabalí, suave. Un plato lleno de texturas, tiene por encima un poco de trufa. 


Trucha de Bedón y Beurre Blanc. Con huevas de la propia trucha. Combinación clásica, la sala está perfecta. Buen lomo de trucha, punto perfecto. Toque de eneldo. Está alegre. Muy rico. 


Viene acompañao de la piel de la trucha frita, con un tarta de trucha aliñao y brotes. Puro crujiente en boca con un punto cítrico importante. Muy rico. 


Boletus. Estábamos en plena temporada. Caldo de setas, hoja de tomillo y limón, aceite de nuez, manzana asada. Muy rico el contraste de todo, muy rico el caldo. 


Lola nos trajo la hermosura de producto que manejan. 


Cordero, Espinaca y Coliflor. Pierna deshuesada a baja temperatura, con jugo de cordero, cremoso de coliflor y kale por encima. Textura suave, con un poco de sabor a riñonada. No me enamoró. 


Pasamos a los postres, Chocolate, Café y Tofee de Miso. Una esponja de chocolate que recuerda a su tiempo en El Retiro. Es perfecta, tiene una textura y un sabor maravillosos. Como una mousse pero la tienes que morder. Me encantó. 


Con el café, una galletina casera. 


Para beber, tomamos Berrea Brune, cerveza artesana de la Villa que tristemente cerró hace unos meses. Una cerveza estilo belga, de alta fermentación. Toques a caramelo y regaliz, con unos 7,5%


Y unas copas de vino de Galiana de LimésDe Bodegas Manunca, que se hizo cargo de las antiguas viñas de Antón Chicote. Uno de los mejores tintos que tenemos ahora en Asturies. Entra ligero, pero tiene más cuerpo del que parece, y el carrasquín le da un toque a terruño muy característico. No muy conocido, es de las últimas bodegas en llegar, pero nos deparará un buen futuro. A 36€ la botella. Fuera la DOP Cangas.


Pagamos 179,5€. A 90€ por cabeza. Alenda respira -alenda- personalidad, una cocina muy personal, mirando a la huerta que ellos mismos cultivan y a todo lo que tienen al rededor. Es perfecto para parar, desconectar y disfrutar, o sea, para alendar. 


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