Teléfono: 684 620 494
Instagram: [@umami.oviedo] https://www.instagram.com/umami.oviedo/
Calidad: 4/5
Precio: 53€
Comentarios: Primera visita a pesar de llevar ya desde 2017 abiertos, aunque ya conocía la buena labor de Bea tras el teppanyaki en su etapa en Delabra (atentos a las pedazo de crónicas de Les Fartures en 2008).
Umami es Bea en la cocina, y su hermano Dani en la sala al mando de la bebida. Nos ofrecen un Menú Degustación de 48€, bebida aparte, solo para 8 personas por pase. Y todos sentaos alrededor del teppanyaki, aunque no todas las elaboraciones vienen de la plancha.
Para beber, poneos en manos de Dani. Tienes desde vinos de la casa, hasta opciones japonesas. Y su maridaje del menú degustación con cócteles ya merece una nueva visita. Yo pedí Hitachino Nest Dai Dai Ale (brutal el Dai, Dai). Cerveza artesana japonesa, muy cítrica y con toques a la mandarina ácida japonesa. Suavina, entra bien.
También la Hitachino Nest White Ale. La witbier belga, o sea, de trigo, también con un toque cítrico. Me gustó más la anterior.
Comenzamos con Buta Tsukune, una variante japonesa de albóndigas, con carne de cerdo, jengibre y semillas de sésamo. Lleva secreto ibérico, una salsa de soja y yuzu.
3 Piezas de Sushi. De izquierda a derecha, Gunkan de Salmonete glaseado. A la derecha, Hosomaki de Salmón con un toque de misho y mezcla de especias. Y al centro, un Nigiri de Atún rojo con wasabi. Para acompañar, nos ponen wasabi, wasabi encurtido y jengibre.
Bea ya se puso a los mandos del Teppanyaky y nos preparó su
Daikon to Kinoko. Una sopa que combina rábano con shiitake. Lleva también un caldo hecho con el propio shiitake, caldo vegetal y soja. Suave, pero tiene un toque picante. Muy rico.
Seguimos con Unagi no Dashimaki. Una tortilla de anguila caramelizada con caldo de anguila. Lleva también salsa de anguila caramelizada. Al final tiene una contraste de texturas, y, sobre todo, de sabores dulces con el toque de plancha. Curioso. Nos gustó.
Nos cambiamos de cerveza, Coedo Kyara. Una IPA suavina. Entra sola.
Umi no Ramen. Ramen de mar, con xarda, alga codium, ostra rebozada con arroz frito, cebolla, pasta de niso con alga y toque de pimienta, y un caldo de verduras y pixín. Lleva también pixín con un toque de plancha. Estaba brutal.
Acabamos la parte salada con Kamo Kushiyaki. Brochetas de pavo a la parrilla, caramelizadas con salsa dulce y un toque de sake. Lleva naranja, y una base de boniato, patata y calabaza con sésamo. Combinación ganadora entre dulce y parrilla. Muy rica.
Cuando acabamos, Dani nos explicó cómo hacer el café con una Chemex, y cómo apostaron por los cafés de especialidad desde hace años.
Nos ofrecieron a elegir entre cuatro postres distintos. Y como nosotros éramos tres, pedimos uno de cada. Sí que nos avisaron que en Japón no es muy común acabar las comidas con parte dulce, que ellos prefieren tomarlo en otros momentos del día. Pastel de Chocolate con Nueces y Crema de Vainilla. Un clásico, muy rico.
Dorayaky. Dos bizcochos rellenos de anko, que es una pasta de judías, dulce, también un poco terrosa. Es curioso. Pero no mato por ello.
Y la ganadora de los postres fue la Tarta de Queso y Nubes. Riquísima!
Con los cafés, nos trajeron unas pastas de chocolate, muy ricas.
El menú cuesta 48€, con las cervezas, pagué 53€.
Fantástico sitio para adentrarte en la cocina japonesa con teppanyaky, cocina muy divertida, para disfrutar, con un modelo alrededor de la mesa que da pie a reservarla completa entre amigos, o a compartir sabores y experiencias con nuevos vecinos.






















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