El Cabanón


Dirección: C/Estación, 19-21. Avilés
Teléfono: 678 774 336



Facebook: https://www.facebook.com/Cerveceria-el-Cabanon
Twitter: [@CERVECERIACABAN] https://twitter.com/cerveceriacaban


Se hace (muy) complicado intentar hablar objetivamente de la que consideras tu segunda casa. Un local asociado a vivencias personales, al despertar de la curiosidad cervecera y lleno de momentos intensos e irrepetibles.

Todos los que me conocéis sabéis que siempre os hablo muy bien del Cabanón, y que todo lo bueno que le pase se quedará corto, y ahora os intentaré explicar porqué.


Pablo García Serrano, o Pablo Cabanón, lleva 14 años al frente de la cervecería. ¡14 años! Aunque llevaba abierta desde el año 98, e incluso nos tomamos alguna cerveza juntos allí. Todavía me acuerdo del día que me contó que estaba negociando para hacerse cargo del bar y de todos los planes e ilusiones que tenía en mente para el local.

Hijo de hosteleros, comenzó su carrera en el chigre de los padres, en Antromeru, donde siempre se mezclaron parroquianos y turistas en perfecta armonía, y es que la familia siempre tuvo ese don. Uno de los fuertes del Cabanón, sin duda, es la familiaridad y que consigan que te sientas como en casa, ya seas habitual o la primera vez que entras por el local.


Cuando Pablo tomó las riendas del bar, en Asturies la oferta cervecera era prácticamente inexistente. Guinness, alguna Murphys, rara vez una London Pride y 3 o 4 cervezas belgas. Suficiente para creernos los reyes del mundo cervecero al descubrir un mundo más allá de la Mahou. De aquella, coincidió con el auge del barrio (Sabugo) como zona de movida y El Cabanón quedó prácticamente eclipsado como local de copas.


Con la crisis, y la zona del Carbayéu pegando cada vez más fuerte, viendo cómo empezaba a cerrar un local tras otro en su misma calle, Pablo tuvo que optar por cerrar o reinventarse, ofrecer algo distinto. Y optó por la cerveza. Cuando prácticamente nadie más lo hacía, cuando la cerveza no estaba de moda. Comenzó con unas 25 referencias de cerveza, en pleno boom de la cerveza belga de abadía, trayendo cervezas que ahora nos encontramos en supermercados, pero que hace 10 era prácticamente imposible de encontrar (hoy en día en la mayoría de locales a lo máximo que podemos aspirar es a encontrar una Grimberger).


A lo largo de todos años, y tras probar cientos de cervezas en su local, el Cabanón se convirtió en una de las cervecerías de referencia del Estado. Con él aprendimos a diferenciar una lager, una Pale Ale, una IPA, una APA, una lámbica, una Stout, una Saison ... Pasamos de la moda de la cerveza belga a las americanas, ahora las nórdicas. Allí probamos las primeras cervezas artesanas, cuando no "estaban de moda" y las primeras cervezas artesanas asturianas (aún me acuerdo de las primeras botellas de Caleya o Cotoya que pasaron por el local, todavía sin etiqueta).


Ahora es mucho más fácil abrir un local que apueste por la cerveza, pero de aquella no lo era. Por eso es justo reconocer a Pablo (y a Andres Lúpulo, Richi Cantina, Franky Ca Beleño, David Cimmeria ...) que gracias a lo que ellos pelearon, hoy en día podemos beber la mejor cerveza del mundo en Asturies. Y eso es un lujazo que los que estuvimos ahí, y vimos lo que pelearon (y pelean) debemos agradecer.


El Cabanón cuenta con 3 grifos de cerveza fijos. Pilsner Urquell (una rubia suave checa de baja graduación, que huele y sabe. Perfecta para refrescar), Leffe Bruin (cerveza flamenca de abadía de 6,5%, lo que comúnmente conocemos como una tostada. Toque dulzón a vainilla al final) y una Hoegaarden (una cerveza flamenca de trigo de baja graduación con un toque cítrico).


Además, otros 5 grifos rotativos donde siempre encontrarás cerveza artesana y cerveza asturiana. Estos grifos van cambiando, y siempre se intenta compensar para tener distintos tipos de cerveza para que se pueda tomar varias pintas de forma progresiva, de más suave o refrescante a más densa y reposada. Los barriles se pinchan según demanda y según su óptimo punto de consumo, lo que hace que siempre encuentres uno nuevo que probar.


Si esto te parece poco, en El Cabanón encontrarás unas 150 referencias en botella, desde las clásicas belgas o alemanas, hasta las cervezas más raras de cualquier parte del mundo. Tienes distintos sabores, tipos, procedencias y formatos.


Como tanta información y tipos de cerveza, puede abrumar al público no avezado (o al que va de ello, que hay mucho postureo). Así que lo mejor es que entres y le pidas recomendación a Pablo. Con 3 o 4 preguntas, encontrará la cerveza que más se aproxima a tu gusto. Si eres más conservador, beberás un sabor más asequible, pero siempre con las mejores cervezas (tomar una pilsner urquell es una maravilla) y si te gusta probar sabores distintos, siempre encontrarás una cerveza muy exclusiva que te sorprenderá.


Y como no solo de cerveza vive el humano (aunque podríamos), El Cabanón también ofrece  una colección bastante completa de whisky, sobre todo especializándose en el whisky de malta escocés. Cuenta con unas 25 referencias para todo tipo de gustos y precios. Además de escocia también encontrarás referencias de otros países como Irlanda o Japón. Merece la pena probarlos.


Varias veces al año, organiza catas de cerveza y de whisky. Para afianzar productos que ya tiene en el local, para probar productos nuevos por si le encajan, o simplemente para buscar experiencias nuevas con sus clientes. De alguna ya os hablamos (aquí y aquí) y suelen contar con la presencia de distintos expertos. Además, eventos muy raros y exclusivos como la apertura de barriles de tipo Cask, como os contamos aquí en su día.


¿Todavía no os convencí? Pues lo mejor que podéis hacer es ir, entrar, y si me veis apoyado en la barra, pedirle a Pablo una Estrella de Galicia o una Cruzcampo. Solo por verle la cara de circunstancias, a la primera pinta de lo que queráis, invito yo.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues sí señor, totalmente de acuerdo con el artículo. Una cervecería de verdá, con un chigreru de verdá. Lo que más me gusta de esti sitiu ye que hay cero postureos. Aquí yes igual de bienrecibidu lleves tatoos o no los lleves, vayas de moderno o no vayas,entiendas de cerveza o no entiendas, porque como bien dices el Cabanón no tien nada que ver con modas ni con ser guay. Y tampoco con hacey la rosca al chigreru. Pablo siempre te recibirá como si fueses a verle todos los días, aunque sea el primer día que te dejes caer por ahí. Y en eso se basa un chigre, justo en lo que dices, en que podamos sentinos como en casa y no en tar viendo todo el tiempo postureos cerveceros y musicales. Y si a eso le unimos que en cervezas no tien rival.....larga vida al Cabanón!