Yugo The Bunker

Dirección: Cai San Blas, 4 - Madrid
Teléfono: 914 449 034



Web: http://www.yugothebunker.com/
Facebook: https://www.facebook.com/YugoTheBunker/
Twitter: [@yugo_the_bunkerhttps://www.twitter.com/yugo_the_bunker
Intagram: [@yugo_the_bunker https://www.instagram.com/yugo_the_bunker


Calidad: 5/5
Precio: 130€


Comentarios: Escapada a Madrid a probar uno de los japoneses de moda. Yugo the Bunker comenzó con la filosofía de club privado solo abierto para socios. Un sótano, al estilo de bunker japonés de la segunda guerra mundial que, al cambiar de local, abrió, además, zona de restaurante en la primera planta.


Mantiene la esencia de club privado, bajo suscripción anual, pero la diferencia es que ahora puedes comer bajo reserva sin pertenecer al club. Decoración en maderas, luces bajas, ambiente íntimo, mesas pequeñas y música japonesa de fondo. Todo baja de ritmo. Comimos solos en el comedor, y fue de agradecer, porque con el comedor lleno seguro que todo es más agobiante. Atención de primera.


La carta es pequeña, y aparte tienen dos menús degustación. Menú Yugo a 84€ y Menú Gastronómico a 110€. Nosotros decidimos probar el Gastronómico, bebida aparte.


Comenzamos con Edamame de aperitivo. Unas vainas de soja hervidas y servidas enteras, típicas en Japón. Jugosas.


Sopa Miso Artesanal. Sopa caliente para tomar con cuchara. Lleva miso, tofu, dos clases distintas de champiñones y alga. Muy rica.


Continuamos con un Sashimi Moriawase. De distintos tipos, Pez Limón, Salmón Salvaje de Alaska y dos cortes de atún (Hamachi y Chutoro). De izquierda a derecha, de menos a más intensidad.


Al centro, además una ensalada de algas y lo acompañan en un plato aparte de raíz de wasabi y jengibre. El último corte del atún es espectacular. Nos indican que no acompañan de soja para no maquillar el sabor del producto, que es de la mejor calidad.


Nigiri de Toro con Plancton.  Toro es un corte especial de la ventresca de atún, lo mejor de lo mejor. Corte generoso además, que viene acompañado con un alga crujiente para darle una textura increíble al bocao. Arroz perfecto en todo el menú, por cierto. Fascinante.


Gunkan de Neguitoro. El neguitoro se elabora con atún y puerro fino (cebollino japonés) picados. Lleva además una salsa picante que le da un toque genial. Otro bocao increíble.


Nigiri de Vieira Salvaje. Vieira de Alaska, mantequilla de wasabi y alga. Presentación con una concha invertida con iluminación, y espectacular en boca. Uno de los mejores de la comida. La Vieira lleva un toque de plancha.


Tartar de Lubina Canaria. Lleva gelatina de plancton y crujiente de alga codium. Presentado en una cuchara para tomar de un bocao. Muy rico.


Shumai de Salmón. De Alaska. Lleva una gelatina de vinagre japonés, bajo en ph y acidez. El shumai es un saco de pasta que añade textura al bocao. Gana el sabor a salmón. Muy bueno.


Shumai de Sardina Millesime. Subimos en intensidad con una sardina Millesime, portuguesa con mucho más sabor. Lleva además alga crujiente y salsa de la propia conserva de la sardina dentro. Buenísimo.

El único plato que, estando bueno, no estuvo a la altura del resto fue la Gyoza de Rabo de Toro. Con salsa de reducción de soja y salsa valentina. Tiene un toque ligeramente picante, pero le falta intensidad. No sabe casi.


Recuperamos el nivel con el Gunkan de Tuétano de Vaca Rubia Gallega. Toque cítrico y salsa kimchi. Espectacular. De lo mejor de la comida.


También espectacular el Nigiri de Foie Le Jule. Lleva salsa miso y fresa liofilizada con un toque de berenjena. El foie ... increíble.


El toque desconcertante llegó con el último plato del menú, Bacalao de Alaska a la Parrilla Japonesa. No entendimos el por qué de la vuelta al pescao pero estaba buenísimo. Bacalao muy suave, con un toque de parrilla y salsa de shiro miso.


Los postres bajaron de nivel, pero estaban ricos. Helado de Mojito. Refrescante.


Bombones de chocolate y Té verde. Ricos.


Para beber, Coedo Shiro de Trigo. Cerveza artesana japonesa al estilo de trigo alemán. Refrescante pero poco más. 

3€ por un café, y 4,5€ por un Té Verde.


Pagamos en total 242€. Como veis, se paga, pero no duele. Nivelazo en todos los bocaos, producto de primera lo mínimo tratado para que disfrutes el máximo de su sabor, al final quedas lleno y, salvo el bache del rabo de toro, la intensidad va creciendo durante todo el menú.