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Farturruta a la Viescona de la Toya comiendo en el Vista Alegre

Dirección: Playa La Griega - Colunga
Teléfono: 985 856 061


Precio: 45€

Na caldía nueche de branu, la lluna, sollerte enriba'l monte, alluma la mar y los praos. Na mar, espéyase la lluz claro faciendo un camín cande penriba la manda inmensidá, un camín que dalgún día percorrerá xubiu nun caballu negru cola estrella. A la lloñe aldovínase'l castru de La Islla y más lloñe El Cabu l'Oeste. De frente, dibúxase l'ídolu'l cementeriu de los mayores y al sur, la tierra llevanta 
Así comienza la novela Nunn de Xandru Martino, el protagonista-invitado de esta Farturruta. La novela está ambientada a primeros del siglo I en el castru El Picu, en Caravia. Los accesos a día de hoy son bastantes malos, aunque merece la pena subir, así que os propongo una Farturruta muy guapa y muy cerca desde la que podréis contemplar el Picu y lo que queda de castru. 


Nunn es una historia de amor y de compañerismo, de una aldea de ástures que ven cómo su cultura y su supervivencia peligran ante la invasión de los romanos. Una novela preciosa escrita con esa sensibilidad tan propia de Xandru y que traslada a una historia de hace veinte siglos que, seguro, no se aleja mucho de lo que pasó en realidad. 


Vamos a recorrer la Viescona de Toya, o simplemente la Viescona (en asturiano, bosque muy grande). Tenéis varias opciones para hacerla, la más fácil es hacerla con 2 coches, dejar uno en el punto de inicio, y otro en el Mirador del Fitu, y recorrer la viesca de bajada desde el mirador hasta el punto inicial. Otra opción es hacer la ruta, llegar hasta la collada de Bustacu y volver por el mismo camino de ida. Y la tercera, para los farturruteros más avanzados, sería igual que la segunda, pero añadiendo la subida al Picu Pienzu


Nosotros hicimos la ruta cómoda, es decir, llevamos dos coches, uno lo dejamos en el punto de inicio conocido como Casa Julia, y el otro coche en el aparcamiento del Mirador del Fitu. Recorrimos la viescona de bajada, disfrutando tranquilamente de la vista, llegamos al punto de inicio, fuimos a recoger el coche en el mirador y nos fuimos a comer. 


De esta manera, la ruta son unos 4km, con unos 500m de desnivel de bajada. No tiene ninguna dificultad, y la puede hacer toda la familia. 


Comenzamos en el Mirador del Fitu, desde el que tenéis unas vistas espectaculares. Picos de Europa, El Sueve, Parque Natural de Ponga, y el otro lao, la mar con Ribeseya, Caravia, Colunga, la Villa y, hasta Xixón. 


Bajamos del mirador, y cruzamos la carretera, con un cartel entre pinos que nos indica el inicio de la ruta. 


Una pequeña subida y en seguida llegamos a un mirador espectacular sobre la costa oriental asturiana. Y además, la montaña más baja de la izquierda, el Picu'l Castru, donde está el Castru'l Picu, protagonista de la novela. 
Al llegar a un claru del monte, miró atrás. Abaxo, n'El Picu'l Castru vio'l pueblu, asoleyáu na tarde del branu d'aquel branu. Miró a la so izquierda y vio la mar y El Cabu l'Oeste. El sol entamaba a baxar buscando'l finxu'l cielu. Albidró qu'entá-y quedaríen un par d'hores de lluz. Siguió xubiendo entre texos, fayes y dalguna cotolla nes camperes.

Las vistas son impresionantes. Se ve claramente Llastres. 


Llaneando, la vista cambia de la mar, hacia la montaña. En un contraste que se da en muy pocos sitios. Bajo el mar de nubes,  Les Arriondes y toda la vega del Seya. Al fondo, flotando sobre el mismo, los Picos d'Europa. Un espectáculo que ya merece la visita. 


Seguimos caminando y llegamos a la mayada Bustacu. Una mayada enorme, preciosa, siempre con caballos, incluso asturcones, hasta la entrada del invierno. Si seguimos de frente, acabaríamos subiendo al Pienzu, una subida muy guapa y recomendable, pero un poco larga para Farturruta. 


Nosotros nos desviamos a la derecha, casi al llegar al bebederu del ganao, por un camino que se ve claramente. 


Se inicia una bajada que poco a poco nos va a meter en la Viescona. 


Viesca es bosque es lengua asturiana. Y Viescona es un bosque grande. Encontré alguna referencia a viesca con "b" y es incorrecta. Namás más entrar en el bosque, nos encontramos con la "fayona", una faya centenaria impresionante, que bien merece la pena pararse a contemplarla. 


La Viescona, o la Viescona de Toya, es el fayéu de menor altitud de la península ibérica, y seguramente de Europa. La faya es un árbol que crece en altitud, a partir de 800m. Si seguís nuestras Farturrutas, sobre todo las otoñales, comprobaréis que cuando entramos en un bosque primero nos encontramos con robles, castaños, avellanos, … y finalmente la faya. En este caso sucede justo al revés, están casi a nivel de mar, a unos 200m a menor altitud que del resto de los árboles que comenté antes. 

Col fueu llegó la música, la sidra, la cerveza, otra vuelta les viandes, les dances y ofrecimientos al dios sol. Los amantes desapaecíen ente les solombres de los árboles y les árgomes. El calor yera intensu. El branu algamaba el so finxu cimeru. Les colleches taben a piques de recollese. El tiempu y el mundu yera bonal colos de la so triba, solo esperaben que los dioses siguieran siendo igual de bonales qu'hasta'l momentu. 

La bajada es preciosa, metiéndose más y más en el bosque, con rincones mágicos. 

- Aiu, nun camines enxamás delantre de mín, seique nun seya a siguite; enxamás nun camines detrás de mín, seique nun seya a esperate. Camina al mio llau y por favor sé'l mio compañeru. ¿Quies que t'acueya en mio casa? - pronunció Nunn.

- Sí, prestaríame abondo ser el to compañeru de camín y que m'acueyas na to casa pa formar una familia contigo. 

Pasamos por el antiguo cauce del río Toya, que deja un pasadizo entre la caliza lleno de felechos, líquenes, musgo y rocas. Y fayes colgando de sitios inverosímiles de la roca. 

Merece la pena pararse a disfrutarlo. 

Cruzando el pasadizo, nos elevamos un poco por la orilla derecha del río, por un camino que acaba siendo empedrao. 

Solo nos queda bajarlo y encontrarnos con las ruinas de la mina de la Toya, donde se extraía hierro, que estuvo en activo en los años 20 del siglo pasado. Incluso hay una bocamina, que nosotros no encontramos. 

- Nun sé cómo sois capaces de trabayar ehí dientro.

- Home, a too s'aveza ún, de toes maneres, cuando tamos dientro, allumamos con venceyos, ensin lluz sedría imposible trabayar. De toes maneres, lo peor nun ye pa poca lluz, ye la humedanza sobre too en dellos requexos. 

- La verdá ye que vos almiro, dexáis la pelleya pa que la xente tenga material col que facer preseos y adornos. 

- Caún trabaya no que puede, toos collaboramos al bien del clan. 

A partir de las ruinas, abandonamos el bosque, se nos abre un enorme claro donde podemos ver un camino que nos lleva al punto donde tenemos el otro coche. 

Solo nos queda recoger el coche y subir a recoger el que tenemos en el mirador del Fitu. El viejo truco de nuestro fotógrafo favorito Juanjo Arrojo, es hacer esta misma farturruta y esperar a que un alma caritativa lo suba en coche hasta el mirado. La otra opción es subir por el tramo de carretera los 4kms de vuelta, algo que no os recomendamos porque suele tener bastante tráfico, sobre todo en época turística. 

Desde allí nos fuimos a Gobiendes, a visitar su iglesia perrománica, de finales del S IX, de la que apenas queda ya nada del prerrománico debido a las sucesivas reformas que tuvo a lo largo de los siglos. 

Tiene unas vistas preciosas desde la parte de atrás. 

Nosotros nos acercamos caminando al pueblo, donde podéis encontrar una joya de la arquitectura asturiana. Un hórreo de más de 200 años, que tiene como Taza (la pieza que va entre la muela y la caja del hórreo) una vértebra de ballena

Un recuerdo del pasado ballenero de la zona, cuyas expediciones partían del puerto de Llastres.

Desde allí vamos a la Playa de la Griega, al restaurante Vista Alegre. Un hotel-Restaurante a pie de playa, con unas vistas espectaculares, abierto desde 1969. 

Tiene una terraza espectacular, que se llena en verano, así que reservad si podéis, cualquiera de las mesas que están al extremo. 

Para comer, cocina tradicional, mirando al mar, y, lo que nos acabó de atraer, fue que ganaron el concurso de la mejor fabada del mundo en 2016, y siempre entre los finalistas o semifinalistas. 

Nos sentamos 4 personas a comer en la terraza. A reventar. Comenzamos con Mejillones a la Marinera. Ración más bien escasa, pero de buena calidad, eso sí, con una salsa que no dice nada. 

Navajas. Buenas. 

Calamares. Frescos. Recomendados por el camarero. Y tenía razón. Lo mejor sin duda de los entrantes. 

Pasamos a mayores, la Fabada. Se merecen el premio. Muy buena. Faba entera, grande, suave, pura mantequilla en la boca. 

El Compangu aparte. Bueno, sobre todo la morcilla, casera. 

De postre, pedimos para compartir, Fritos de Leche Crujientes. Rellena de arroz con leche, con la masa crujiente. Brutales. Nos encantaron. 

Souflé de Natillas Almendradas. Otra maravilla. Como si fuera un donut. 

Y Tiramisú. Muy rico. 

Para beber, Escolinas 2018. De Monasterio de Corias, de Cangas. Muy bueno. Tienen también sidra brut en carta. 

Pagamos 45€ por cabeza. Con un par de botellas de vino. Calamares, fabada y postres muy bueno. Nos gustó. Para repetir. 

Bosques mágicos únicos en Europa, novelas preciosas con su escritor leyéndonos extractos, tazas de ballena y restaurantes ganadores de la mejor fabada del mundo con vistas a la playa. Poco más se puede pedir. 



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