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Farturruta del Acebache comiendo en La Llosa

Dirección: Les Areñes, 8 - Oles - Villaviciosa
Teléfono: 985 897 137




Calidad: 4/5
Precio: 50€


Comentarios: L'Acebache, el azabache en castellano, es una de las joyas minerales de Asturies. Un mineral muy escaso, variante del carbón, que se extraía de varias minas de Oles. El auge de la explotación fue a finales de SXIX, cuando Oles se convirtió en el principal productor de Azabache del mundo, pero a mediados del SXX su demanda decayó quedando solamente Tomás Noval como último minero de Azabache en Asturies, que continuó su actividad hasta mediados de los 90 del siglo pasao. 


Hoy en día el azabache no se explota en Asturies, y solamente se trabaja lo que se encuentra en escombreras o acantilados. Pero sigue siendo costumbre regalar la figa, el amuleto en forma de puño cerrao, a los recién nacidos para ahuyentar el "malgüeyu" (mal de ojo).


Os proponemos hacer una Farturruta recorriendo Tazones y Oles hasta llegar a una bocamina donde se extraía el mineral. Son unos 10 kilómetros, sin apenas desnivel, unos 150m apenas, y tardamos unas 2h y poco en hacerla. 


Salimos del pueblo de Tazones, que tiene un enorme aparcamiento a la entrada donde podéis dejar el coche. Tazones tiene muchísimos sitios donde comer, y siempre es una buena opción, además que no es el típico sitio aprovecha turistas. En casi todos los sitios vas a comer entre bien y excepcional, y a buen precio. Aquí te dejo, por ejemplo, El Centollu


Bajáis hasta la zona del puerto y de la plaza, evitando la tentación de tomar la primera botella de sidra. Tenéis que girar hacia la izquierda, hacia la plaza donde se encuentra la famosa casa de las conchas. 


Tras la típica parada para hacer la foto. En seguida encontráis los carteles que os van indicando el camino a seguir. 


Está perfectamente indicada. 


El primer tramo es una subida con escaleras callejeando por Tazones, con rincones preciosos, y, donde, a medida que vamos ganando altura, la vista se vuelve todavía más espectacular porque añadimos la costa oriental asturiana. 


Tazones se ve precioso. 


Poco a poco, dejamos Tazones abajo y vamos subiendo por unos escalones. Si llovió o hay xelada del día anterior, hay que tener un poco de cuidao con no resbalar. En la mayor parte de la subida hay barandilla de apoyo. 


Tras el esfuerzo inicial (y casi el único), llegamos al Faro de Tazones. 


Ya estamos en la Villar, una aldea piquiñina, preciosa, a la que accedemos por un camin llano con unas vistas preciosas. Si nos volvemos, el faro gana en inmensidad. 


Al poco, encontramos un desvío a la derecha, indicado perfectamente. Si llovió, como en nuestro caso, encontraréis algo de barro. 


Nos vamos acercando hacia la costa.


Para seguir paralelos a la misma por un horroroso ocalital. Si llovió los días anteriores, puede haber barro en esta zona, de hecho, yo mismo me llevé una culada. 


Que de vez en cuando, se abre para ofrecernos unas vistas preciosas. 


Iniciamos un pronunciado descenso. Se ve perfectamente el camino a seguir. Es el segundo, y último, repecho de la ruta. 


Cruzamos un reguerín, Ribarán, por la tabla, y comenzamos la subida. 


Merece la pena, porque al llegar arriba tiene un banco donde descansar con estas vistas. 


Tras un mini descanso, seguimos ruta. Llegamos a Oles, que nos recibe con la Iglesia de San Feliz d'Oles. Del SXIII, aunque muy reformada. 


Tiene un entorno realmente precioso. 


Desde la Iglesia, podríamos seguir rectos hasta el pueblo de Oles, que está a 2 pasos, donde vamos a comer, pero la ruta nos desvía hacía la bocamina donde extraían el azabache. 


Tras una bajadina entre otro ocalital.


Encontramos un área recreativa. Es un espacio amplio de sombra, entre los mismos ocalitales, donde pasa el reguero de Los Molinos, que hace algún mini salto de agua. 


Justo en ese área, se encuentra la bocamina, a la que, evidentemente, por razones de seguridad, no se puede acceder. Pero es increíble ver por donde se metían a trabajar 10 horas o más, todos los días. 


Ahora toca volver. Aquí decidís vosotros. Vamos a comer a Oles, por lo que podéis ir a comer y después volver a Tazones. O hacer como nosotros, volver a Tazones, tomar una botellina e ir en coche a Oles. También hay gente que hace la vuelta por Tazones y un tramo de carretera, pero a mí me gustó más volver por donde vinimos siempre lo más pegaos posibles a la mar. 


Así que, tras cambiarnos y tomar unes botellines en Tazones, nos fuimos al restaurante La Llosa. Está todo relacionao, porque La Llosa es propiedad de las hijas de Tomás Noval, el último minero que extrajo azabache de Oles. Perfecto colofón para la Farturruta. 


La Llosa es una casona familiar, que tiene en la parte de abajo restaurante. Enorme explanada para aparcar, con una terraza fuera, y otra cubierta donde puedes comer. Ojo, que siempre se llena. Nos tomamos los palos que tienen de sidra: Vallina y Angones. 


Dentro, barra y todo alrededor mesas para comer. Decoración guapa y muy buena atención.


Mientras nos decidíamos, nos trajeron un Pastel de Cabracho de aperitivo.  


Comimos dos personas, pedimos, para empezar, Llámpares. Indispensable. Ración enorme, buenísimas, con una salsa espectacular y un toque picantín maravilloso. 


Seguimos con unos Calamares Frescos. Muy buenos. 


El plato principal, para dos. Pixín a la Llosa. Un pixín entero, en una cazuela de barro, con un sofrito de ajo y pimentón y patatas panaderas. Espectacular. 


De postre, Tarta de Turrón. Con requemao de azúcar. Buenísima. 


Y Milhojas, con un leve toque requemao. Muy bueno, y el hojaldre, brutal. 


Para beber, Pomarina Brut. Sidra de El Gaitero que fue perfecta en todo momento con la comida. Una de las mejores opciones de sidra dentro de las brut de segunda fermentación en depósito. Tienen también cerveza asturiana. 


Con el café, un chupitín de Salvador del Obispo, aguardiente viejo de sidra. Maravilloso. 


Pagamos 98€, 50€ por cabeza. Maravilloso descubrimiento. Gran sitio para repetir muchas veces. 


Después de comer, para bajar la fartura, nos acercamos hasta el famoso Xalé, muy cerca del restaurante. Preciosa casona de indianos de 1914. 


Y para rematar, nos acercamos, en coche, aquí sí, a la Iglesia de San Andrés de Bedriñana. Templo de arte asturiano, prerrománico, pero muy modificada posteriormente. 


Aún conserva varias celosías del arte asturiano, seguramente del mismo taller que hizo El Conventín de Valdediós, muy guapas. 


Preciosa Farturruta conociendo nuestro pasado acebacheru, en el entorno precioso de la costa oriental asturiana, conociendo Oles y Tazones, iglesias con arte asturiano, casonas de indianos, y parando a comer en la casa de las hijas del último minero del acebache asturiano. Pura tradición. 




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