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Farturruta Cantiles de Pimiango comiendo en Bateau

Dirección: La Rula de Bustio - Ribadeva
Teléfono: 682 660 837


Instagram: [@restaurantebateau] https://www.instagram.com/restaurantebateau/


Calidad: 4/5
Precio: 62€


Comentarios: La Farturruta que os traigo hoy trascurre por la costa más oriental de Asturies, casi lindando con Cantabria, y de hecho, os llevaremos a comer a un restaurante sobre la ría de Tina justo situado en la frontera. 


Os proponemos un paseo fácil, circular, de 8kms, con apenas 250m de desnivel, y que tardamos 2h y media en recorrer. 


Aparcamos el coche en el Centro de Interpretación de San Emeterio y la Cueva del Pindal, en Pimiango. Un centro que podéis visitar.


Desde allí nos desviamos a la izquierda hacia la Cueva del Pindal. 


Para acceder a la Cueva pasamos por una zona preciosa de bosque.


Y en cuanto llegamos al acantilao, nos encontramos con unas escaleras para bajar con una buena pendiente. 


A la Cueva del Pindal solo se accede previa reserva. Y merece la pena. Es una cueva con pinturas prehistóricas conocidas desde 1908. 


Desde su entrada, si te das la vuelta: esta maravilla. Los Cantiles de San Emeterio


Subimos las escaleras, y volvemos por nuestros pasos. Venimos del camino de la izquierda del Centro de Interpretación, pues ahora seguimos por el camino de la derecha, hacia la Ermita de San Emeterio o SantuMedé. Cuando fuimos nosotros la estaban decorando para una boda. 


Es una ermita preciosa con historia detrás. Levantada en honor a los Santos Medé y Celedonio, viejos héroes celtas que asumió el cristianismo para asentarse entre la población. 


Del SXIII, aunque se sabe muy anterior. Tiene en frente un prao precioso y una capillina todavía anterior. 


El enclave es mágico. Hay además una fuente "milagrosa" donde los peregrinos acostumbraban a sanar sus maltrechos pies camino de San Salvador y posteriormente de Santiagu. 


“¡Valamé! ¡valamé!
Mi tíu Xicu rompió un pie,
y después que lu rumpió
llevólu a Santu Medé”.


Bordeamos la Ermita, y seguimos camino. Por el Camino de Santiago, claro. Nos introducimos en un bosque precioso, pero solo a unos metros del mar. 


Pasamos por el Barranco del Cuelebre, que recibe el nombre por los agujeros por los que se colaba el cuélebre para acceder a tierra. Se puede bajar y acceder, porque es una antigua mina de cobre, pero con cuidado, y siempre en marea baja. 


Nosotros continuamos camino atravesando un bosque de encinas, único en la zona ya que es una especia más propia del Mediterráneo. Es el encinar más importante de la costa cantábrica. 


Salimos del bosque y subimos unas escaleras.


Y llegamos al Monasterio de Tina. Un lugar con una magia especial. 


Tiene su origen en los SVII-VIII y no está ahí por casualidad, está en pleno camino costero a Santiago en la ruta de los peregrinos hacia San Salvador, en Uviéu. De hecho, era una hospedería aparte de templo. 


La imagen de su virgen tenía auténtica devoción, y dentro del templo se encontraron varias tumbas, que se asociaron a caballeros templarios de la zona. Existen fotografías antiguas de 1927 donde se aprecian dos estatuas de dos "caballeros del temple", una a cada lado de la estatua de la virgen. Todo esto son conjeturas. 


La iglesia tiene unas casas posteriores en ruinas aledañas, ya muy cerca de los cantiles (acantilados). 


A los que nos acercamos a comprobar su majestuosidad. 


El sitio es verdaderamente espectacular. 


Seguimos por la senda principal, y en un fuerte repecho, subimos en dirección a Pimiango. 


Al llegar a la parte alta, nos encontramos una mesa donde reponer fuerzas y admirar las vistas. Allí abajo se ve claramente lo que queda del Monasterio de Tina. 


Nos queda solo llanear hasta Pimiango. 


Allí, paramos a reponer fuerzas en La Librería de Pimiango. Un sitio único, donde puedes tomar algo, e incluso, por encargo, comer. 


Mientras compras un libro, nuevo o de segunda mano, e incluso, adquieres el libro de Les Fartures o Les Farturrutes (fue una maravillosa sorpresa encontrarlos allí). 


Atravesamos Pimiango, por el que merece la pena dar una vuelta, y volvemos sentido a la costa. No tendría sentido volver por nuestros pies, porque el camino de vuelta sería más largo. 


Nos asomamos al Mirador de Pimiango, una aberración arquitectónica, desde la que puedes ver el Picu Urriellu si el día está despejado. 


Desde allí solo nos queda una bajada por carretera (no suele tener apenas tráfico) hasta el Centro de Interpretación donde tenemos el coche. 


Las vistas la verdad es que son preciosas. 


Para comer nos fuimos al Restaurante Bateau. Situado justo encima de la rula de Bustio. Y donde precisamente, consumen lo que llega a su rula. Tienen buena carne, pero allí se va a disfrutar del pescao. 


Lo abrió una pareja de encantadores aragoneses que se enamoraron de nuestra tierra. 


Subes por las escaleras, y el restaurante es inusual y, a la vez, precioso. Una entrada llena de plantas, con una cristalera enorme hacia la Ría de Tina. 


Al otro lao, cristaleras que da, o a la rula o al mismo puerto de Bustio. 


Al fondo una barra. 


Y una terraza pequeña pero preciosa, donde puedes tomar algo o incluso comer. 


Mientras decidíamos qué comer, nos traen una Pasta de Aceitunas Negras con Arbequina. Muy rica. 


De entrantes, pedimos Navajas. Pequeñas y gordas. Muy ricas. 


Croquetas de Anchoa. Cremosas, muy ricas. La anchoa aporta, no mata el sabor. Nos gustaron mucho. 


Y una Lubina para dos. Enorme. Maravillosa. Perfecta de punto. 


De postre, Hojaldre de Manzana. Muy buena. 


Y Yogur Artesano con Mermelada de Manzana y Cabrales. Maravilloso. 


Para beber, Alicia. La sidra de mesa de Trabanco. Le falta cuerpo, pero entra sola. En carta tienen sidra, vino y cerveza asturianos.


Y con los postres, nos trajeron un Sake


Pagamos 124€. 62€ por cabeza. Sitio maravilloso, muy recomendable. 


Después de comer nos acercamos a Noriega, a ver su Torre Medieval. Un pueblo precioso. 


Conjunto de Torre, Casona y Capilla, que tiene su origen en pleno Reino de Asturies, en el SVIII. 


Está en un estado lamentable de conservación, y sería un sitio maravilloso para poder visitar. Es de propiedad privada, y ni la quieren ceder ni rehabilitar. 


Un paseo precioso por el oriente de Asturies, cantiles con cuélebres, cuevas prehistóricas, encinares mediterráneos, monasterios medievales, bares con biblioteca y un restaurante encima de una rula con unas vistas maravillosas.  


1 comentario

David Castañón dijo...

Gracias! No tenemos track para GPS, pero en Wikiloc siempre hay unos cuantos disponibles.