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Comentarios: Primera Farturruta (y esperemos que no sea la última) en Vilanova d'Ozcos, aunque el tema de la comida se complica, ya que Casa Perales ya no da comidas, y la única opción que tenéis es el Motard Bar, que puede ser una buena opción, pero es un sitio de hamburguesas. Pero tranquilos, que os traemos una buena alternativa
Os propongo una Farturruta preciosa, por un carbayal, robledal en castellano. Aunque es curioso, porque la ruta sale y acaba en Salgueiras, o sea, un sitio con muchas salgueiras, es decir, sauces en castellano.
La Farturruta es de 6kms, no tiene mucho desnivel, aunque puede llegar a ser un poco rompepiernas, y tardamos en hacerla tranquilamente 2h. Es una Farturruta facilina, para hacer en un paseo. Es perfecta para hacer en el otoño.
Como os decía, salimos del pueblo de Salgueiras, en Vilanova d'Ozcos. Aparcamos el coche al lao de la capilla que tenéis a la entrada del pueblo.
Nos tocó día de orbayu. Perfecto para caminar.
Atravesamos Salgueiras, pueblín muy guapo, y muy bien conservado.
Unos metros más adelante de esta mini plaza, encontramos un posible desvío. Nosotros a la izquierda.
Seguimos caminando por pista.
Y abandonamos las últimas casas del pueblo.
Cambiamos pista por camino.
Y tras unos pocos metros, se obra la magia.
Entramos en el bosque.
Un paseo precioso, prácticamente llano, entre carbayos y también salgueiras, muchas salgueiras.
El camino es muy evidente, pero además vamos encontrando indicadores en la ruta.
Comenzamos a salir del bosque.
Y atravesamos enormes praos con actividad agrícola y ganadera. Con unas vistas preciosas.
Llegamos al campo de fútbol de Xestoso. Que vivió épocas mejores.
Pasamos por el área recreativa con columpios. Que por lo menos está más cuidada.
Y atravesamos el pueblo hasta llegar a la Iglesia de San José, con una enorme carbayu presidiendo la plaza. Y un texu piquiñín, pero guapo, en la parte posterior.
Desde allí vimos otra espadaña, y nos acercamos a conocer la Capilla a la Vírgen del Carmen, de SXVIII. En un caserón particula ahora mismo con uso de almacén de preseos.
En Xestoso encontramos la leyenda sobre una muyer llobu. Recogida en el libro "Un paseo por la mitología asturiana"
Las leyendas de hombres lobo recogidas en Asturies hablan de una maldición de los progenitores a su hijo por trasgredir un tabú cristiano: comer carne en Cuaresma.
El origen de este tipo de leyendas parece estar en ritos iniciáticos de sociedades guerreras céticas y germánicas que consideraban la transformación en fiera a través de trances como un don. Con la llegada del cristianismo será considerado una maldición.
Aquí, encontramos una de esas leyendas, pero lo relevante es que se trata de una mujer la que tiene esa capacidad. Un hombre de regreso de las labores del campo hacia su casa, se encuentra en medio del camino con un lobo enorme. Éste le ataca y tiene que defenderse, logrando propinarle un buen golpe cortándole una pata delantera con una fouz (hoz). El hombre guarda la garra del animal en su zurrón y se encamina a casa. Al llegar se encontrará con su mujer, con el brazo envuelto en el mandil y sangrando copiosamente. Al sacar la garra del zurrón verá espantado que es la mano de su mujer, lo que delatará que ésta se había convertido en lobo.
Resulta muy interesante comprobar que en el año 15588, cerca de Apchon, en la región montañosa de Auvergnia, hay una historia similar.
Volvemos a la plaza principal, y salimos de Xestoso. Dirección Salgueiras.
Podéis volver por carretera, pero os perderíais la segunda parte de la ruta, que es muy guapa.
Al poco de pasar la casa, encontramos un pequeño desvío.
Atravesamos una portiella.
Y volvemos a entrar de lleno en el Carbayal.
En unos tramos espectaculares.
Tras una pequeña bajada preciosa,
Nos encontramos con el puente sobre el reguero de Suarado.
Desde allí, solo nos queda recuperar el desnivel y volver hasta Salgueiras.
Es el único repecho que vais a encontrar en la ruta, es corto, pero cuesto.
Desde allí, volvemos al coche. Y nos acercamos al Palacio de Mon, que está a unos 20kms, en coche, pero queda cerca del sitio de Vilanova donde después vamos a comer.
El Palacio de Mon es impresionante, del SXVIII, aunque la torre de la esquina seguramente se remonte a finales de la Edad Media. Cuando fuimos nosotros no estaba todavía rehabilitado, pero ahora ya finalizaron las obras y se puede concertar visita.
Tiene una leyenda asociada que cuenta Berto Peña en su libro "Un paseo por la mitología asturiana"
Se decía que en el Palacio vivía la segunda persona más poderosa del reino, después del monarca, y que tenía también otros palacios y posesiones en Ibias, Pezós y en El Valledor (Ayande). Hasta allí había sido desterrada una infanta por el rey. En aquellos tiempos, una gran serpiente atemorizaba la comarca, causando continuos estragos a los vecinos. Se decía que salía de las Cuevas de Reselao, donde se hallan restos de minería aurífera romana. Desplegaba sus alas membranosas y cruzaba, volando, el río de A Bobia. Para solucionar tales desmanes, el rey decidió ofrecer la mano de la infanta al valiente que pudiera matar a la sierpe. Velarde, enfundado en su armadura, presentó batalla al reptil y consiguió darle muerte. En algunas versiones se dice que la infanta era hija ilegítima de un rey llamado Felipe.
Haciendo alusión a esta hazaña, el lema que puede leerse en uno de los escudos del Palacio de Mon es:
Velarde que la sierpe mató,
con la infanta se casó.
Para comer, nos acercamos a Vilanova d'Ozcos a comer al único bar que hay en el conceyu, Casa Bonilla, antiguamente conocida como Casa da Vila.
Situado en la carretera principal que atraviesa el pueblo, tiene una buena terraza donde tomar algo, incluso una botella de sidra.
Dentro, barra, y separado por un biombo, un pequeño comedor. Comida casera, que nos sorprendió para muy bien.
Pedimos de la pequeña carta que tienen, de tapeo. Comenzamos con un Salpicón de Marisco. Muy rico, la vinagreta, gloriosa.
Seguimos con Pulpo. Picante, para comer con palillo, por supuesto. Punto perfecto. Y buena ración.
Y acabamos con unas Costillas de Gochu. Muy buenas, la parrilla es la especialidad de la casa, y se nota en el punto. Perfecto.
Viene acompañado de unas patatas fritas, de verdad.
A los postres no llegamos. Para beber, agua y vino con casera. Pagamos 60,50€. Vale que es el único sitio de la zona, pero es que además comimos muy bien. Nos gustó Casa Bonilla.
Al acabar, una vuelta por Samartín, merece mucho la pena.

















































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